Arquitectas Gabriela González Alcaíno y Constanza Ipinza Olatte obtienen Mención Honrosa en Concurso Internacional

Mayo
27
2014
La mención fue obtenida por las profesionales de nuestra escuela en el concurso de Ideas INNATUR , con su propuesta “Portal de Interpretación. Sonidos de una Naturaleza Imaginada”

En Febrero del presente año la plataforma Opengap convocó a la tercera edición del Concurso de ideas INNATUR, haciendo un llamado para la realización de un “Centro de Interpretación de la Naturaleza” cuyo objetivo principal era promover un ambiente para el aprendizaje creativo, la investigación, conservación, puesta en valor y divulgación del patrimonio natural, haciendo énfasis en la capacidad de relacionarse y relacionar a sus usuarios con un entorno natural determinado.

Las arquitectas Gabriela González Alcaíno y Constanza Ipinza Olatte, propusieron un proyecto que pone en valor la experiencia sonora de la naturaleza sin intervenir la naturaleza misma, con el objetivo de romper con los cánones visuales con que el ser humano se conecta con su ambiente, e invitando a la inmersión del sonido en el espacio.La premisa del proyecto como centro de interpretación de la naturaleza es la no intervención del medio natural en su estado puro, el cual -dicen las arquitectas- “ debe ser experimentado y vivido desde su propia condición inherente”. Chile posee un territorio geográficamente aislado, con límites naturales marcados: al norte por el desierto más árido del mundo, al sur por los hielos antárticos, al este por la cordillera de Los Andes y al Oeste por el Océano Pacífico, lo que sumado a su morfología dominada por terrazas, serranías, valles y montañas ha creado una diversidad de ambientes que exhiben un elevado grado de endemismo.Con el objetivo de interpretar la biodiversidad desde uno de los estados de percepción más poderosos del ser humano, la puesta en valor del proyecto consiste en proporcionar una experiencia acústica a partir de los distintos paisajes sonoros del territorio en tiempo real. “La vista separa, divide, marca límites mientras que el oído atraviesa los límites reúne y da continuidad”. (Cristina Palmese y José Luis Carles). Se trata, entonces, de aproximar a la ciudad la condición sonora de la naturaleza, situándonos en todo Chile y en la capital “Santiago de Chile” al mismo tiempo.

El emplazamiento recoge un contexto de abandono y no lugar en pleno centro de Santiago y en uno de los puntos de mayor nivel de ruido. Proponiendo un recorrido longitudinal que instala al usuario en una contradicción vital de la experiencia auditiva entre el cotidiano  urbano y el proyecto.

El acceso se genera desde dos puntos de gran concentración de ruido en la ciudad, el cual va disminuyendo a medida que se ingresa al portal de interpretación. Se propone antes de llegar al corazón del proyecto volver a conectar al usuario con su propio sonido interior, situando como antesala del espacio de exposición dos cámaras anecoicas que absorben la totalidad de las reflexiones producidas por las ondas acústicas en cualquier superficie que la conforma.

Luego de reconocerse a sí mismo, el habitante es capaz de reconocer el sonido del otro, y  por ello el remate y punto neurálgico del proyecto son las recámaras sonoras que permiten escuchar en un momento específico lo que está sucediendo en otro punto del paisaje natural.

Láminas